Por fin me decidí a hacer un blog; es decir, una pobre y desquiciada mente más ha decidido dar a conocer al mundo su poco común y extrañamente cautivante contenido (o eso espero).
No está en mis planes llegar al nivel de Shakespeare, Sir Arthur Conan Doyle, Becquer, J.K. Rowling, Steph Meyer (sí, muéranse de envidia, yo le digo Steph), Mahatma Gandhi, Mandela y quién sabe cuántos más, pero voy a hacer lo mejor posible para expresar mis ideas y las locuras que hay en mi cabeza de la forma más interesante y atrapante posible.
¿Por qué? Porque mis palabras, ellas, son mis alas que me ayudan a volar por el mundo... mi mundo.
Todos tenemos nuestro propio mundo de alguna u otra manera
(siéntanse afortunados por entrar al mío).
Así que pónganse cómodos y dejemos que se abra el telón.
¡Abracadabra y que empiece la magia!
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